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Autocines: lo mejor del cine y los coches

En Evenkun amamos los coches y el cine y, como sabes, ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre la relación entre uno y otro. Sobre los coches más míticos del cine, sobre los vehículos que más veces han aparecido en las películas y series favoritas del público. E incluso sobre las motos, porque sí, no nos podemos olvidar de ellas. Hoy queremos seguir hablándote de esta relación. Te queremos hablar sobre unos lugares muy especiales que, aunque su época de esplendor tuvo lugar hace décadas parece que vuelven a resurgir en los últimos años. Sigue leyendo porque te vamos a contar la historia de los autocines.

 

La historia de los autocines

 

Conocidos como Drive-in theater o drive-in cinema en su lugar de origen, los Estados Unidos, los primeros aparecieron a principios del siglo XX. Un momento de expansión de ambos inventos, el automóvil y el cinematógrafo que habían aparecido a finales del siglo XIX. El primero, el “Theatre de Guadeloupe”, abrió sus puertas en 1915. Aunque solo funcionó durante un año sembró la semilla para que en el futuro diferentes emprendedores decidieran repetir la idea.

En un primer momento, debido a que el cine era mudo, el sonido no representaba ningún problema. Con el avance de la técnica y la llegada de cine sonoro los dueños de autocines tuvieron que probar diferentes opciones para que los espectadores pudieran disfrutar de las películas en todo su esplendor.

La época dorada de estos cines llegó en entre finales de la década de los 40 y los inicios de los 60 como bien se ha encargado de hacérnoslo llegar precisamente el cine de Hollywood.

Todos tenemos en nuestras retinas a los personajes de Grease, precisamente ambientada en esta época, Danny y Sandy, disfrutando de estos maravillosos lugares.

La llegada del vídeo, los televisores en color y el aumento del precio del suelo, ya que estos ocupaban un gran espacio, supusieron duros golpes que acabaron con la era dorada de los autocines.

Sin embargo, un sentimiento tan fuerte como la nostalgia ha hecho que en los últimos años los autocines vuelvan a florecer, tímidamente, pero ¿quién sabe? ¿volverán algún día a ser lo que fueron?

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